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"Vamos a despertarnos de arena. Vamos a ser esa que se esparce y vuela; que se adhiere a la piel como lengua en beso y ahí se queda.
Seamos bofetada de calor y golpe de dolor en la conciencia".

-I.C.

Seis días

>> domingo, 23 de noviembre de 2008

Una vez más, las experiencias de la Vida me arrastran lejos de la poesía y del contenido histórico que deseo transmitir a través de este medio. Pero no importa, pues con esta entrada complazco la petición que me hizo mi hijo de 10 años para que contara una historia de amor.


‘Amigo’ – una bella palabra que encierra tanto... ¿qué mejor que llevarla en el nombre? Este Amigo nos estuvo esperando por varios días a la intemperie, sin dar muestras de impaciencia ante nuestra absurda indecisión de tomarlo o no en brazos para darnos mutuamente lo que la Vida nos ofrecía. La indecisión era de los adultos, por supuesto; a los niños jamás les asaltan dudas sobre lo que debe hacerse. Están claros como el aire.

-“Que ya tenemos siete”.
-“Cuesta mucho su cuidado médico y su alimentación”.
-“Hay que ser responsables para tomar estas decisiones”.
-“Puede ser que nadie quiera adoptarlo y tengamos que quedarnos con él”.
-“Se hace más difícil buscar hospedaje cuando son muchos”.

Pero como dirían los vecinos del norte: “bullshit!”. O sea, los adultos estábamos hablando mierda. Nada los convenció. No hubo excusa válida, así es que llevando la amistad a cuestas como nombre, otro ser cruzó el umbral de este lugar verde, lleno de Vida y desorden al que llamamos hogar. Ya la escena la había visto antes. Pero cada criatura nos trae una sorpresa y una lección bajo la pata. Y la lección de Amigo llegaría rápido, pero quedaría para siempre.

Seis días de nuestro calendario fue lo que duró su presencia entre nosotros. Más que suficiente para multiplicarnos el amor.

Mi bella criatura fugaz: inicialmente creí que sería difícil encontrarte hogar. Juzgué a los demás por la obra de un pobre ignorante, de un ser infeliz y atrasado que optó por dejarte a tu suerte, como a tantos. Pero mientras luchabas por tu Vida... dieciocho llamadas en dos días. Añorándote. Reclamándote. A mi Patria jamás le robarán su inmenso corazón.

¡Qué ignorante fui yo también, Amigo! ¡Pensar que le daba crédito a nuestra obra por creer que nadie te quería! Tal vez te transmití eso. No fue así. ¡Fuiste amado! Antes de que regreses en tu próxima existencia, quiero gritarte con todas mis fuerzas que yo estaba equivocada, que muchos necesitábamos tu presencia, que nos perdones, que nos perdonen todos los que representas, que no todos los humanos actuamos de la misma forma, que nos falta evolucionar mucho para ser como ustedes... ¡imagínate, todavía dejamos que los hermanos de nuestra propia especie se nos mueran de hambre al lado!

Pero Amigo, los de tu clase dejan siempre tras de sí la imborrable huella de las lecciones. Tú cumpliste bien tus encomiendas. Me inspiras, pues no sabes cuánto deseo poder cumplir las mías.

Con tu presencia, nuestro hogar recibió una dosis adicional de alegría. Nuestros hijos aprendieron que no habrá mucho espacio ni dinero, pero que cuando se ama, sobra la voluntad. Volvimos a confirmar que para hacer lo que hay que hacer, sólo hay que hacerlo.

Ante tu corta enfermedad, a nuestros hijos les nacieron más flores en el jardín de su sensibilidad.

Frente a tu partida física, sus antiguas almas se hicieron aún más fuertes.

Dentro del espacio que nos prestó la tierra para que te fundieras con ella, vi caer una a una sus lágrimas infantiles como si bajaran del mismo cielo.

Tu cuerpo inerte en las manos de mi hijo cobraba un nuevo sentido, mientras yo era una amalgama de sentimientos y pensamientos que saltaban inquietos entre el amor, la Vida y la muerte.

Vi a mis niños cavar junto a su padre mientras subían otro peldaño en la escalera de la Vida. Te amé aún más mientras los veía dar otro paso hacia su evolución espiritual gracias a ti, mientras que sus pies se plantaban con más firmeza humana en el suelo.

A través de ti vi en sus ojos el brillo del amor incondicional, y fui testigo nuevamente de que es absolutamente posible amar intensa y desesperadamente a otros seres en poco tiempo.

Nos cubrió el manto de la humildad al ver el sencillo mensaje que grabó mi hijo en la más rústica piedra: “Amigo – un lindo perro”.

El árbol que sobre ti sembramos tal vez tarde años en darnos su fruto. Pero el tuyo fue nacido y cosechado en seis días. Y al fin de esos seis días, supe que ya nunca más me asaltarían las dudas.

Amigo, en honor a tu nombre y a lo que representa, lanzamos esta semilla al viento del ciberespacio con la confianza de llegar a otros. Nos unimos a muchos que intentan propagar un mensaje de amor hacia los animales de la calle y que hacen todos los días lo que hay que hacer. Sin dudar, como por un insensible momento hizo mi tonta cabeza, ignorando al corazón.

Para adoptar una mascota como Amigo en Puerto Rico, visite los siguientes enlaces o simplemente eche un vistazo en una calle cerca de usted.

5 comentarios:

Juan Arellano 23 de noviembre de 2008 15:59  

Hey... gracias por tener un botón de Global Voices en tu blog, que está muy interesante por cierto. Saludos.

Rocío 23 de noviembre de 2008 17:45  

Hola Isabel:
Gracias por permitirnos sentir ese sentimiento tan profundo, tan tierno, tan digno, tan especial!!! Tus palabras calaron bien hondo en mi corazón, al igual que en el de mi hijo JR, quien también le conmueve ir tras ese mandato de consciencia de que los animales son nuestros "amigos" en dondequiera que estén. Gracias tambien por ser ese eslabón y enlace para fortalecer la consciencia de algunos seres en este mundo que aún no han reconocido lo importante que es tener sensibilidad con los animales. Con mucho amor, Roci

I. Caballer 23 de noviembre de 2008 17:56  

Gracias Roci, conozco sobre la gran sensibilidad que reside en ti y en tus hijos. Ahora falta seguir llegando a los que aún no la han desarrollado.

Siluz 24 de noviembre de 2008 17:41  

Es un Amigo que los niños no olvidarán por lo mucho que representó en tan poco tiempo. Como tampoco olvidarán que hay adultos que no les fallan y con los que pueden contar. Tenemos tanto que aprender... de los animales y de los niños. Gracias por compartir este texto desbordado de amor.

I. Caballer 24 de noviembre de 2008 18:07  

Te agradezco mucho tus palabras, Siluz. Sé que en tu familia pasan también por un momento muy difícil por la desaparición de Oscar. Seguimos orando para que pronto pueda estar con ustedes nuevamente.

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