Ya murió el mensajero. ¿Y ahora qué?
>> viernes 28 de agosto de 2009
¡Qué sorpresa! Por supuesto que el gobernador lo destituyó, pues lo menos que necesita el opresor es un bocón que al menor impulso suelte las verdades detrás de la cortina. Pero qué diablos, él sigue siendo (o fue) sólo el mensajero de turno, un infeliz sin escrúpulos que no supo cumplir su función de hired gun con la letrina bucal cerrada.
¡Pero por favor! Me quedo boba de ver cómo este susto nos quitó el hipo, cuando ya estamos hartos de ver todos los días a escoria similar o peor vociferando y aplastando en puestos de alto poder en nuestro sistema ejecutivo, legislativo y judicial. La única diferencia es que este individuo nos hizo el gran favor de gritar a los cuatro vientos y en nuestra cara cómo es que se mueven las fichas en este partido. Honestidad en su forma más pura y descarada, si así nos consuela llamarla.
Aún con todo esto, siento que este tipo de recordatorio in-your-face debería encender más de una mecha para levantarnos como un solo pueblo, tener la sabiduría y los cojones para ignorar al mensajero y paralizar de una vez por todas el país entero... pero coño, debo estar pidiendo demasiado, porque ni siquiera como premio de consolación se levantó alguien de su silla para darle una buena bofetada (a lo novela barata) y conservar al menos la dignidad del momento. Las nalgas de todos están pegadas al asiento junto con nuestra conciencia y aparenta no haber humillación capaz de hacernos parar.
A fin de cuentas, ya a todos nos dio la muy justificada rabieta y gritamos hasta por los codos; ciudadanos, periodistas, blogueros, otros políticos igual o más imbéciles, analistas, todo el mundo cantó al unísono el himno revolucionario contra este funcionario. Y para no romper con la tradición de reírnos de todo y 'ser felices' ¡hasta logos se inventaron con la frasecita de moda such.is.life! Todo el que tiene 50 chavos para un limber, tiene acceso a internet, y el que no es tan agraciado puede al menos llegar a la barra de la esquina donde hay un televisor con canales locales y aprenderse el video de memoria para contar con otro elemento cultural que nos una. Como lo fue el anuncio de Harris Paint en el cine.
Muy bien, y luego de enojarnos y crear los chistes nuevos de turno, escupir que no nos comemos el cuento de los mega-proyectos-generadores-de-empleo-en-pro-de-x-comunidad y demostrar que no nos quedamos callados ante las humillaciones verbales de los mensajeros del sistema, ¿ahora qué? Es la misma pregunta que me hago al pensar en cada marcha con panderos y pancartas, columna, carta, blog, programa de radio al que llamamos todos indignados...¿de qué sirve? ¡Si aquí hasta las protestas son limitadas y controladas por el sistema!
Somos de los que anunciamos las marchas con bombos y platillos, ah, pero que no me caiga un aguacerito encima porque el ausentismo es total. Somos el país de las manifestaciones de revista, somos moscas con rabietas que revolotean hasta que jodemos mucho y entonces nos tumban las cancioncitas, pancartas, nos ponen los guardias de frente y todo el mundo para casita.
¿Ahora qué, cuando ya está más que confirmado que ninguno de los medios de presión tradicionales (pataletas) funciona? ¿Cuánta presión más es capaz nuestro pueblo de aguantar antes de luchar verdaderamente y darnos a respetar?
Me niego a repetir la frase que el mensajero inmortalizó, porque así no tiene que ser la vida.



1 comentarios:
¿Hasta cuando nos abofetarán y nos seguiremos quedando callados?
Adelante y éxito.
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